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Arturo Torres Rioseco


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Arturo Torres Rioseco


El profesor y crítico chileno Arturo Torres Rioseco (1897-1971) fue uno de los fundadores del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana y ex-director de la Revista Iberoamericana. Por su decidida participación en la vida de nuestro Instituto y en la continuidad de sus publicaciones, es de rigor que la Revista Iberoamericana le rinda este homenaje.

Arturo Torres Rioseco, a quien Gabriela Mistral llamó justamente “el chileno universal”, nació en Tasca el 17 de octubre de 1897. En su ciudad natal pasó su infancia y su adolescencia. En 1909 ingresó en el Liceo de Tasca, donde cursó los grados de la enseñanza media, hasta 1915. Ese año fue a Santiago, se inscribió en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y obtuvo el título de Profesor de Estado en 1918. Ese mismo año, designado traductor del Comité de Información Pública del gobierno norteamericano, viajó a Nueva York, donde permaneció poco más de un año. Se vinculó al grupo “Poetry Society” en donde se reunían artistas, políticos y hombres de letras. Allí conoció a dos destacados voceros del modernismo: Amado Nervo y José Juan Tablada, y al ya notable crítico e historiador de la cultura de la América hispánica, el dominicano Pedro Henríquez Ureña.

Durante el año académico de 1920-1921 enseñó en el Williams College, en New England. En 1921 fue designado instructor en la Universidad de Minnesota, donde encontró un excelente departamento de lenguas y literaturas romances, cuya sección española respiraba el alto clima intelectual que había creado, en buena parte, el maestro dominicano. Al mismo tiempo que enseñaba español y daba sus primeros cursos de literatura hispanoamericana, también estudiaba las disciplinas reglamentarias para obtener los dos títulos superiores de la carrera académica: el “Master”, en 1924, y el doctorado, en 1931.

En 1922, Torres Rioseco, continuador de Pedro Henríquez Ureña en los cursos de Minnesota, fue invitado por el humanista dominicano para enseñar en la Escuela de Verano, recientemente establecida en la ciudad de México. Allí intimó con importantes intelectuales y escritores, como José Vasconcelos, Antonio Caso, Gabriela Mistral, Carlos Pellicer, Jaime Torres Bodet y Salvador Novo. Vuelto a Minnesota y adquirido su título de doctor en 1924, Torres Rioseco pasó a la Universidad de Texas como profesor asociado, en 1925. En el verano de 1927 va como profesor visitante a la Universidad de Columbia y en 1928 se incorporó como profesor asociado a la Universidad de California (Berkeley) donde fue ascendido al rango máximo de profesor en 1936, a jefe del Departamento de Español y Portugués en 1956-1960 y donde se jubiló en la cátedra de Literatura hispanoamericana. Además de estos puestos, Torres Rioseco ha honrado con su enseñanza a numerosas universidades de Estados Unidos y de Latinoamérica: Universidad Autónoma de México (1930), Universidad de Stanford (1931), Universidades de Columbia y Colorado (1939), Universidad Central de Chile (1941), Casa del Estudiante de Río de Janeiro (1944), Duke University (1945), Universidad de Guatemala (1946), Universidad de Guadalajara (1960), Universidad de Washington (1961), y Emory University (1962), entre muchas otras.

La producción crítica de Torres Rioseco comprende libros que abarcan todo el panorama de la literatura de Iberoamérica, períodos, épocas o movimientos, siguiendo la evolución de un género, un tema, un estilo o corrientes de ideas, la historia literaria de un país, estudios y notas sobre un autor, un libro, un aspecto sobresaliente de nuestra cultura y sus relaciones con otras. Dentro de su extensa producción cabe mencionar: Precursores del modernismo (1925); José Ingenieros (1926); La gran literatura iberoamericana (1945); Nueva historia de la gran literatura iberoamericana (1960) y Aspects of Spanish American Literature (1963). Artículos, notas y reseñas de Torres Rioseco se han publicado en las mejores revistas y suplementos de diarios dedicados a la difusión de nuestras letras.

Fuera de la cátedra también observamos un registro de actividades sobresalientes: Presidente del Instituto Internacional de Catedráticos de Literatura Iberoamericana durante el bienio de 1943-1945, y por segunda vez, de 1953 a 1955, ahora llamado Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Ha sido Director literario de su órgano oficial, la Revista Iberoamericana, en varias oportunidades.

Puede decirse que la biografía de Arturo Torres Rioseco no es otra cosa que el registro de una voluntad puesta al servicio de una vocación, cumplida con el fervor de un apostolado. Estudiante, profesor, creador, autor de textos escolares, traductor, crítico, historiador y difusor de nuestras letras, concurren por igual a cimentar el prestigio de una vida consagrada totalmente al servicio espiritual e imponderable de las relaciones interamericanas. Su muerte, acaecida el 3 de noviembre de 1971 en California, tras una larga y penosa enfermedad, priva a las letras y cultura de Hispanoamérica de uno sus más activos y eficaces difusores.

Alfredo Roggiano

* Extracto y adaptación de la nota “Homenaje a Arturo Torres Rioseco (1897-1971)”, escrita por Alfredo Roggiano y publicada en la Revista Iberoamericana XXXVIII-78 (enero-marzo 1972). Republicada en el número 200, “Antología Conmemorativa”, LXVIII-200 (julio-septiembre 2002): 663-73.